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Columnistas
Hay siete hormigas que viven aquí conmigo, entre las letras del teclado de mi computadora. Son muy amigas mías. Supuse que no tenían nombre, y las llamé “Do”,” Re”,” Mi”,” Fa”,” So”,”La” y “Sí”. No las entiendo muy bien, porque hablan en lenguaje “hormigo”, y por eso no sé ni cómo ni por qué llegaron hasta aquí, ni de dónde venían, ni si son familia o sólo amigas, pero cantan muy bonito.
Cuando empieza a hacerse de noche, ellas se despiertan (duermen de día, les he hecho una camita a cada una al lado de la letra por la que empieza su nombre), y se ponen a jugar por los largos pasillos que forman las filas horizontales de letras en el teclado; y si estoy escribiendo yo algo, les pido ayuda a la hora de teclear: ellas se preparan, todas juntas, entre el SHIFT y el BLOQUEO DE MAYÚSCULAS, mirando atentas hacia arriba, esperando mis órdenes; y yo les hago una señal con el dedo cuando necesito usar el Shift o el Bloqueo de Mayúsculas. Entonces ellas empiezan a subirse unas encima de otras, de la más grande, que hace de base, hasta la más pequeña, que trepa sobre las otras seis y es la primera en llegar a la cima de la tecla; entonces van subiendo todas una a una, con dificultad, hasta que, una vez las siete arriba, acumulan el suficiente peso como para que la tecla baje y se pulse (y ponen todas cara de esfuerzo..). Qué ingeniosas ¿no? Cuando la tecla que les he pedido es el Bloqueo de Mayúsculas, se suben como he explicado, y se esperan todas arriba de la tecla hasta que yo acabo las mayúsculas; y para volver a apretar la tecla para desbloquearlas, han inventado un método para no tener que bajar todas y volver a subir: cuando una de ellas da la señal, saltan todas a la vez, al ritmo, y así la tecla deja de estar pulsada; y cuando caen, todas de golpe, otra vez sobre el Bloqueo de Mayúsculas, éste vuelve a pulsarse y así se desbloquean las mayúsculas, y yo puedo seguir escribiendo. Y luego bajan las hormiguitas poco a poco, una a una, al suelo y se van caminando en hilerita, igualito que como lo hacen los soldaditos de plomo. Este método no es muy rápido, y yo tardo un poco en acabar lo que escribo… pero es mucho más divertido, para mí y para ellas; y además así mis siete amiguitas están muy orgullosas de su trabajo, y de haberme ayudado. Y yo, orgulloso de ellas, de lo rápido que aprenden y lo mucho que me ayudan, y contento por la compañía que me dan, sonrío al ver sus siete caritas de satisfacción. FIN. ¿Les gustó? Qué bueno..
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