Esta especia se presenta en unos delgados filamentos, a modo de hebras, y en polvo. Se utiliza en la paella, la zarzuela, la bullabesa, el risotto y otros platos típicos de la cocina mediterránea. Existen sucedáneos en el mercado, pero yo os aconsejo que tengais en casa el genuino que, aunque más caro, durará mucho tiempo, ya que para dar aroma y color sólo necesitaréis un poquito.
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