La creación del primer olivo se atribuye a Aristeo, hijo de la ninfa Cyrene y de apolo, quien además confió los secretos del árbol y sus frutos a Acropos fundador de Atenas. Arbol vinculado a todas las civilizaciones antiguas de la cuenca del Mediterraneo, quienes atribuyeron al olivo propiedades sagradas, eternas, de paz, victoria y fecundidad.
|