Los índices crecen, tanto los buenos como los malos.
El gobierno chino tiene motivos para celebrar y motivos para preocuparse en el plano económico, y ambas preocupaciones tiene un origen en común: el exceso de inversiones en activos fijos.
04-23-2004
La Oficina Nacional de Estadísticas de China informó que el gigante asiático registró en el primer trimestre del año un crecimiento industrial del 17,7% con respecto al mismo período de 2003.
El consumo interno y las exportaciones son dos de las causas del incremento en la producción industrial, junto con el aumento continuo de las inversiones.
Como describe el corresponsal de la BBC en China, Francis Markus, "por toda China surgen brillantes torres de acero y concreto, puentes y caminos se multiplican y florecen las fábricas, pero esta revolución industrial preocupa al gobierno debido a las crecientes señales de un sobrecalentamiento en la economía".
Tasas a la vista
China construye todo, desde un circuito de Fórmula Uno hasta las instalaciones olímpicas.
El temor a una saturación inversora ha llevado a las autoridades de Pekín a anunciar una reducción en las ayudas al sector automotriz y de la construcción.
La construcción de viviendas e infraestructura impulsó este año la producción de acero y cemento en un 29,5 y 23,8% respectivamente.
Pero el precio de los materiales sube con la misma intensidad, el suministro de energía sufre el alto nivel de demanda y el sistema de transportes se acerca hacia el colapso.
El Banco Central impondrá entonces una serie de medidas para recortar los préstamos destinados a nuevos proyectos, entre ellas, elevar el mínimo de reservas requerido a los bancos.
Si la nueva política de inversiones no es suficiente y la inflación aumenta, Markus considera que el gobierno "se vería forzado a utilizar estrategias más drásticas como apretar los frenos de la economía subiendo las tasas de interés".