PRESENCIA
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El mundo parece despedazarse una vez más. Por donde volteemos logramos observar solamente imágenes de violencia, ímpetu y desesperación. Todo el mundo corre como alma que lleva al diablo por dentro, y ni siquiera sabe adónde va. Existe un verdadero enojo escondido detrás de cada habitante del cosmos humano, una irritación provocada por un no sé qué, que incita a los seres humanos a caer en falsos discursos de justificación propia. --- Yo lo hago porque me gusta el deporte, por eso me gusta golpear a la gente. --- Ya estamos en tiempos en los cuales todos deben de proteger su integridad física. --- Yo no fui, a mí que me esculquen. --- Lo que pasa es que todo mundo tira aceite menos yo. En Colombia se pelean en sangrientos combates donde se vale todo, hasta que uno de los dos combatientes cede y se ve casi muerto. En Israel la sangre parece ser ya el color de la tierra. En Irak, soldados estadounidenses mueren a diario, mientras que familias locales han perdido a sus esposos, padres o hermanos, por el simple hecho de haber estado en el lugar equivocado a una mala hora, además de ser miembros del "enemigo". En los estadios de fútbol, simpatizantes de equipos distintos se unen en contra de la policía que como último recurso utiliza gases lacrimógenos para lograr controlar a la multitud. En las fronteras del imperio rojo azul continúan culpando al inmigrante de todos los males del país, mientras que la misma nación, se ve involucrada en esa terca tendencia a querer hallar culpables directos de todo. --- Ya sabían que el once de septiembre iba a ocurrir. ¿Por qué no hicieron nada? --- La culpa es del FBI. --- No, de la CIA. --- La culpa es de Clinton. --- No señor, la culpa es de Bush. --- La culpa es tuya. El planeta se ha vuelto loco. El Apocalipsis ya ha empezado. El principio del fin parece caernos una vez más. Mientras vivimos en medio de este caos total, los ciudadanos de la supremacía militar más poderosa actualmente, se preocupan porque la mayoría de la clase saco un 67% en el último examen dado por el loco profesor Pericles Montero de Ontiveros, hijo del afamado maestro Garro Allende ... |
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