PALABRA DE HONOR
|
Cuando damos nuestra palabra para hacer un trato o compromiso, si consideramos que es "palabra de honor", ese honor, honestidad u honorabilidad debe ofrecerse a nuestro Dios, como dice I Timoteo 1:17 "...Al Rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sabio Dios sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén." Sí, honor sea a ese Dios que es el Único capaz de cumplir con tantas refrescantes promesas bíblicas que nos han sido dadas a quienes Le amamos y seguimos Sus mandamientos. Algo muy grande, pero simple para razonar, es que si Jesucristo no hubiera cumplido Su promesa de hacer un Nuevo Pacto (Jeremías 31:31-33), acto que selló con Su preciosa sangre, no seríamos herederos en Su testamento. Nuestro Dios sí que tiene Palabra... Y ¡Qué Palabra!... ...De Aquél que nos Ha llamado por Su gloria y virtud, por las cuales nos son dadas preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas fueseis hechos participantes de la naturaleza divina... (II Pedro 1:3-4) Entonces, retomemos esos valores que han ido desapareciendo y hagamos valer siempre nuestra palabra de honor, teniendo presente que la estamos dando al hacer cualquier compromiso, por insignificante que éste parezca. El gran ejemplo de promesa y honor nos ha sido dado por el Señor Jesucristo repetidamente al ir cumpliendo, a su tiempo, con cada una de las promesas escritas por Su Palabra. Al no haber cumplimiento, no hay honor (si no cumplimos, no somos honorables); por ello... ¡Comprometámonos con nuestro Señor, con Su obra y cumplamos con nuestras promesas!× "Cuando a Dios hicieres promesa, no tardes en pagarla, porque no Se agrada de los insensatos. Paga lo que prometieres. Mejor es que no prometas; y no que prometas y no pagues." ... |
| <- Anterior | |
|
|||

