Quantcast monitorhispano.com
Mayo 23, 2012,
HDN TV
miembro de HDN
Acerca de Nosotros
inicio
yahoo
rss
Nota

 
Bookmark and Share Tamaño del texto Menos Texto Mas Texto
 

PRESENCIA

Respirar el tiempo

02-02-2004
David Alberto Muñoz

Un cuento



Recuerdo en cierta ocasión, iba con mi padre en nuestro automóvil. Un Marquis

del año, era un coche inmenso que ocupaba todo el espacio que teníamos en

la casa para estacionarlo; todos en la colonia nos envidiaban porque mi

padre traía carros del otro lado. Cada año viajaba a Texas y regresaba

con un coche nuevo, y además, con muchos regalos para mis hermanos, mi madre

y yo.



Me acuerdo que nos traía juguetes gringos, y nosotros como buenos niños

de clase media popis, presumíamos con nuestros amigos de la cuadra. Por

algún motivo, los juguetes mexicanos siempre se descomponían a las cuantas

horas. Una navidad me regaló una autopista de carreras. Sirvió por una

hora, y después, cada vez que deseaba jugar con ella, mi padre pasaba horas

limpiándola con alcohol, moviendo cables e intentando hacerla trabajar,

pero nada.



Muchos de mis amigos me decían:



--- ¡Eres un malinchista!



Yo ni siquiera sabía que quería decir eso, yo simplemente decía lo que miraba,

la puritita verdad.



Aquel día él iba manejando apresuradamente con los ojos perdidos en la calle.

Habíamos tenido visitas, más bien mi padre siempre tenía visitas, por regla

general de negocios, aunque algunas veces eran también amistades. Se habían

ido a una hora muy inconveniente. Teníamos un compromiso familiar. Era

mi cumpleaños, cumplía quince años de edad. Una vez que los susodichos

se despidieron, mi padre nos dijo a mi madre y a mí:



--- ¡Vámonos!



Nos subimos en el auto, mi padre decidió apretar el acelerador para llegar

al lugar donde me habían prometido me llevarían.



Muchas veces reflexioné:



--- ¿En qué piensa mi padre?



Lo miraba como a distancia cuando se quedaba callado; me intrigaba que ocurría

en su mente.



Cuando íbamos a la provincia le gustaba comprar litros de leche en alguna

tiendita y beberla casi de un trago. Así aprendí a tomar las cosas, en

grande, si voy hacer algo, lo hago, si no, mejor me quedo callado.



Transitaba entre el periférico y el viaducto. Deslizándose por avenida

Insurgentes y Reforma, pasando frente al ya desaparecido hotel Regis, la

Alameda, llevándonos a mi madre y a mí, a un teatro que en esa época se

llamaba Fru-Fru, pero que antes había tenido el nombre de Virginia ...


Siguiente ->

Buscar:
Noticias Web
yahoo

 
Galerías