Recuerdo que de niño a mis padres les gustaba siempre tener música en la casa. Todos los días éramos expuestos a distintos géneros musicales desde la música clásica hasta el jazz, pasando por la música folclórica, el tango, el chachachá y por supuesto los boleros. Teníamos una consola que tocaba discos de 33 y 45 revoluciones por minuto. Nos salió muy buena ya que en varias ocasiones se quedó prendida toda la noche y cuando inmigramos hacia el norte del país para cruzar la frontera, todavía mi madre la vendió.
Desde que tengo uso de razón recuerdo el haber escuchado a compositores como Agustín Lara, María Grever, Consuelo Velásquez, a quien tuvo el gusto de conocer personalmente, Rafael Hernández, Miguel Matamoros, Pedro Flores, Gabriel Ruiz, Gonzalo Curiel, Álvaro Carrillo por mencionar sólo algunos. Cada uno de estos músicos representó, y representa todavía, no solamente un nuevo género musical, sino una parte muy especial de aquellos que crecimos escuchando las canciones románticas que tanto les gustaban a nuestros padres.
De acuerdo con Daniel Terán-Solano, el primer Bolero compuesto, fue Tristezas escrito por el cubano José .Pepe. Sánchez en Santiago de Cuba en 1886. Pese a no haber acuerdo total en la fecha exacta, esta pieza musical dio origen formal al género. Con el acompañamiento musical con guitarras y percusión, el bolero evolucion ó de música de cantinas a música de serenatas, imprimiendo un toque romántico que le permitió adaptarse a todas las clases sociales. .
El pobre también puede enamorarse así como el rico compadre. Posteriormente con la invención de la radio y eventualmente el disco de acetato y vinilo, el bolero se convirtió en un elemento cultural a nivel universal. Es curioso que todavía las actuales generaciones les presten atención a los boleros. .