Después de años de dominio republicano, los demócratas tienen esperanzas de triunfar en uno de sus reductos, el conservador estado de Arizona. Y, en cierta medida, la población hispana podría ser un factor determinante en todo estados unidos.
Los demócratas a nivel nacional dicen sentirse orgullosos de haber ampliado sus bases en el curso de tres campañas en el estado de Arizona, sitio de origen del pionero del movimiento conservador, el fallecido senador y candidato presidencial Barry Goldwater. El rápido crecimiento de la población estatal, incluida la creciente comunidad hispana, ha contribuido a que los demócratas comiencen a minar el control republicano.
Arizona figura entre los estados de más rápido crecimiento del país, y Phoenix se ha convertido en la quinta ciudad más grande. Decenas de miles de nuevos residentes se han mudado desde California, un estado con fuerte presencia demócrata. Y muchos de ellos son hispanos.
Para 2005, las minorías superaron a los blancos en Phoenix y en Tucson, según la Oficina Nacional del Censo. Aunque esos cambios no garantizan que los nuevos votantes sean todos demócratas, indican que está agitándose la dinámica política, dijo Jim Haynes, encuestador del Centro de Investigaciones de la Conducta en Phoenix.
Los demócratas tratan de aprovechar lo que consideran una tendencia favorable, inyectando dinero en ciertas ciudades de Arizona. Han asignado 1.6 millones de dólares para comprar espacios de publicidad en emisoras de televisión de Phoenix y Tucson, a fin de ayudar a la campaña de Jim Pederson, que intenta desalojar del cargo al senador republicano Jon Kyl. Y han canalizado otros 40 mil dólares para la campaña de Harry Mitchell, que intenta vencer al representante J.D. Hayworth.
Pederson y Mitchell tienen un gran desafío por delante. Pero los observadores y dirigentes del partido dicen que los demócratas han logrado por fin asentarse en
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