“Quién mató a Jesucristo”, decía una caricatura política publicada por el periódico La Opinión tres años atrás. Entre las posibles respuestas estaban: Un judío, Carlos Marx, un romano y Santa Clauss (Papa Noel). Todas las respuestas son correctas, pero en medio de la celebración de la Navidad, Santa Clauss se lleva la estrella.
La película La Pasión de Cristo, de Mel Gibson revive casi con exactitud lo acontecido durante el régimen romano que dominó gran parte del Medio Oriente en la época de Cristo. Los judíos se sintieron amenazados por la popularidad y las creencias religiosas de Jesús –decía que era el Mesías judío— y, entonces, planearon su ejecución inmediata.
En todo caso, los judíos se unieron a los romanos para terminar con la amenaza de Jesús el Nazareno. Por una parte, los judíos acusaron a Jesús por propagar creencias inverosímiles; por otra parte, los romanos se valieron de sus códigos jurídicos para apresarlo, enjuiciarlo y finalmente lincharlo en la cruz. Así es como judíos y romanos terminaron con una faceta del cristianismo.
Siglos más tarde, el filósofo, economista y revolucionario Carlos Marx le pone una estocada sin precedentes a las enseñanzas de Jesús. Por cierto, hoy los principios de Marx dominan más el ambiente académico que la mente del individuo común y corriente. Por eso su corriente filosófica raras veces captó con esta gente.
En este sentido, Marx predicó la filosofía materialista o la ciencia que se dedica a la investigación de cuestiones reales y concretas. Mientras tanto, Jesús se avocó más a la espiritualidad y a la salvación del ser humano en el más allá y no tanto en la tierra.