Los fiscales de los Estados Unidos están logrando penas de entre 20 años de prisión a cadena perpetua para miembros de la MS 13 La cooperación de mareros y una fuerte ley contra el crimen organizado son las armas para combatirlos
¿Qué podrían tener en común Al Qaeda y la Mara Salvatrucha? Ambas son el blanco de una implacable estrategia de seguridad pública en EE.UU.
Después del atentado terrorista del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y Washington, D.C, el Departamento de Justicia de los Estados Unidos alteró su manera de prevenir y combatir la inseguridad dentro de sus fronteras.
Un profundo cambio de visión ha llevado a las autoridades norteamericanas a estudiar las causas de la violencia de forma más exhaustiva y a incrementar los niveles de cooperación interinstitucional.
"Esta es una de las lecciones que aprendimos después del 11 de septiembre: la inteligencia acumulada por las investigaciones debe guiarlo todo, especialmente al momento de investigar estas pandillas", dijo Chip Burrus, director asistente del Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés).
Burrus hizo esa declaración ante el Congreso de los Estados Unidos el 16 de enero de este año, en el reporte más extenso realizado hasta la fecha sobre los "Esfuerzos para combatir la violencia pandillera" por parte del Departamento de Justicia. En diciembre de 2004, el FBI creó la primera Fuerza Especial Nacional contra la Pandilla MS-13 (Mara Salvatrucha), la primera unidad de ese tipo en unir a todas las agencias de seguridad para combatir a una pandilla.
Esa Fuerza Especial se ha dedicado a desmantelar a la MS-13 por medio de tres estrategias.
La primera consistió en crear las condiciones para incrementar la rapidez en el flujo de información e inteligencia sobre las actividades criminales de la MS-13.
La segunda llevó a la eliminación de barreras institucionales, y garantizó que varias agencias trabajaran conjuntamente en las investigaciones. Con los resultados de las primeras dos, se puso a disposición de las autoridades estatales y locales la información, la inteligencia y las experiencias aprendidas para identificar más fácilmente a las pandillas en sus zonas de operación.
Ese sistema de cooperación horizontal y vertical permitió grandes avances en las investigaciones y llevó a las autoridades a una comprensión más profunda del problema que enfrentaban.
Microterroristas
Con la llegada de Alberto Gonzales como fiscal general
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