Se ha llegado el tiempo de la decisión final, donde los políticos de esta nación elaborarán una reforma migratoria y es el tiempo más indicado para orar y ayunar para que esta nueva ley que salga del congreso y aprobada por La Casa Blanca sea la reforma que todos esperamos, amplia, comprensiva y justa.
Se requiere de un verdadero milagro, de un clamor ferviente y constante para que sea justa, comprensiva e integral, en beneficio de los indocumentados. Porque realmente lo que el Presidente y el Congreso republicano los que están preocupados es que tantas leyes represivas, discriminatorias y divisionistas alcancen a meter bajo el nombre de reforma migratoria.
Reforma quiere decir cambio para bien o para mal, en definitiva no deja de ser cambio en las leyes, por las cuales nosotros luchamos para que nos favorezcan, es por ello que debemos clamar en oración a la potestad superior que intervenga a nuestro favor y que podamos lograr no solo la unión familiar y la libertad de movimiento, sino también los derechos plenos de un ciudadano común que trabaja y paga sus impuestos en esta nación.
¿Porqué decimos que hay que orar en el nombre de Jesús por la reforma Justa? es sencillo, hay intereses oscuros y contrarios a la comunidad trabajadora y más desprotegida de esta sociedad, que son los inmigrantes que enfrentan la discriminación y el racismo día a día, pero cuentan con la bendición de Dios hasta este momento, quien les ha permitido estar en esta nación y disfrutar de un trabajo y la oportunidad de realizar en sus hijos la esperanza de un futuro mejor y más noble para salir adelante en la vida.
Estamos en una carrera contra reloj porque en esta semana si se consiguen los 60 votos de los 100
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