los propietarios deban mucho más de lo que vale la casa.
Como la mayoría de las hipotecas se empaquetan en forma de valores y se venden en el mercado secundario, muchas veces es difícil para los propietarios determinar si Fannie Mae o Freddie Mac tienen sus hipotecas, o si se adjuntaron a otros préstamos y un banco de inversión las vendió a terceros.
El otro pilar del plan de Obama ataca el problema de la asequibilidad. El gobierno brinda otros $75,000 millones para prevenir las ejecuciones hipotecarias en que los propietarios --unos 4 millones-- estén a punto de perder su casa. Los fondos salen del plan de rescate de $700,000 millones aprobado el pasado octubre.
Según esta parte del plan, el Presidente ofrece incentivos financieros a los intermediarios hipotecarios, que trabajan esencialmente como cobradores de deuda para inversionistas privados dueños de paquetes de hipotecas. Algunos incentivos son para estos mediadores y otros para los inversionistas.
A cambio de estos incentivos, un mediador podría modificar una hipoteca para que el pago mensual de la hipoteca no sea mayor del 38 por ciento de los ingresos mensuales netos del propietario. El gobierno intervendría entonces para compartir el costo de modificar la hipoteca de modo que el prestatario no tenga que pagar más del 31 por ciento de sus ingresos mensuales netos.
Esto podría resultar en que algunas hipotecas asuman tasas de interés muy bajas, de hasta 2 por ciento, durante cinco años. Los críticos consideran que este subsidio hipotecario afecta el proceso natural de permitir que fije por sí mismo el precios de la vivienda.
"Estos inventos no sólo impiden que el precio de la vivienda baja al nivel necesario para que los bancos vuelvan a prestar, sino que la perspectiva de modificaciones gubernamentales posteriores espantará a los bancos'', opinó Peter Schiff,
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